Un río se incendió cuatro veces. El primer incendio fue un accidente. El segundo incendio fue una advertencia. El tercer incendio fue un espectáculo y la gente vino de la ciudad a verlo arder. El cuarto incendio fue tranquilo y pequeño y nadie lo vio porque ocurrió a las cuatro de la mañana y el único testigo fue un hombre que había venido al río para ahogarse. Vio la llama en el agua y cambió de opinión. Se fue a casa. El río seguía ardiendo. Todavía arde ahora, pero tienes que llegar a la hora adecuada para verlo.