Un alquimista anónimo argumentó en 1926 que la palabra "gótico" no proviene de los godos. Proviene de argot — el lenguaje secreto de los iniciados. Las catedrales góticas son edificios escritos en jerga. Las gárgolas son oraciones. Las ventanas de rosa son capítulos. Solo los adeptos pueden leer el libro.
También argumentó que el plano de la catedral —la cruz latina— es el jeroglífico alquímico del crisol. "Es en el crisol donde la primera materia, como el propio Cristo, sufre la Pasión; es en el crisol donde muere para resucitar después, purificada, espiritualizada, ya transformada."
Los argotiers — aquellos que hablan esta jerga — son "descendientes herméticos de los Argonautas, que navegaron en la nave Argo, hablaban el lenguaje de la jerga mientras navegaban hacia las afortunadas costas de Colchos para conquistar el famoso Vellocino de Oro." La búsqueda de oro siempre ha sido una búsqueda de lenguaje.
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