Un hombre le dijo a su vecino que nunca había sido más feliz. El padre del vecino dijo: nunca has sido más insensato. Preguntaron al padre quién era sabio, si no el feliz y no el triste. Él dijo: el que no es ninguno de los dos. El que ve tanto el placer como el dolor como invitados que se irán por la mañana. Quien sabe que el tiempo tiene a la eternidad la proporción de un punto por una línea.