El control de suministros es genial hasta que una de las ballenas se pone nerviosa y empieza a vender, entonces se convierte en un dilema de prisionero y, al final, en un desorden / carrera hacia las salidas Para que el control de la oferta funcione de verdad, las monedas deben estar inmutablemente guardadas, no solo 'confía en mí, tío, nunca venderemos'